Lucy

Lucy

sábado, 9 de octubre de 2010

MONOLOGO DE UN CEPILLO DE DIENTES

Que dicha la mía!,  me decía a mi mismo cada vez que veía pasar a un comprador.
Que dicha la mía de querer ser comprado!

Me encontraba detrás de 6 colegas mas, desde que me colocaron en el estante, no tarde ni 20 minutos colgado ahí; ya que mis múltiples funciones y características convencieron a mi dueño de comprarme.
De pronto... oh! que manos! - dije al momento que tomaron - he sido comprado!

Suaves!, blancas como la leche, eran sus manos!.

Mi primer uso al salir de mi estuche: -estoy recibiendo un baño? agua tibia, fenomenal, eufórico... húmedo...
si muy húmedo!! ahí viene la mezcla verdosa, azulosa, blanca de la que me hablaron, exquisito excitante...
Que mas podía pedir, para esto estaba hecho.

Me sentí nervioso cuando me tomaron por mi delgado cuerpo. Me llevaban a ese orificio que se abría cada que me acercaban... lentamente me introdujeron -la verdad estaba entusiasmado, era la primera vez!...

Comenzó!!... hasta el fondo, movimientos circulares, a los lados, por arriba y luego por debajo -resultaba realmente divertido... De pronto... esa mezcla exquisita se perdía, se iba combinando con una pestilencia de cantina... ¿cerveza?, ¿tequila?, ¿quizá ron o vodka?, me pregunte.

Cuando me acercaron a ese músculo que no dejaba de moverse, tenia un sabor tan acido... iuuuu!!

Y me sacaron de golpe... de nuevo ese baño, ¿agua?, si!! por favor agua!!!
Me enjuagaron...oh! que alivio... y me dije a mi mismo: este es mi oficio que dicha la mía!
y quizá en la tarde sean frijoles y por la noche, residuos de pastel!.

Lucy Octubre 2010

No hay comentarios:

Publicar un comentario